El Espejo de tu anuncio
¿Funcionan bien tus anuncios?

En un anuncio, nadie te juzga por lo que vales, sino por lo que transmites.

Porque una cosa es ser bueno en lo tuyo, y otra muy distinta es que el otro lo perciba. Para verlo con claridad te comparto un ejemplo real y reciente.

Ver qué te llevas Sin garantías de venta. La lectura honesta de un desconocido.
Un caso real · Mila Escuder

La comunicación no entiende de rangos. Entiende de impacto.

Mila es una mujer trabajadora que da masajes en su tiempo libre. Cuando vino a mí estaba muy frustrada: su comunicación no funcionaba y perdía dinero.

La comunicación típica en su sector es intentar generar deseo con fotos de mujeres relajadas en camillas: una flor en la oreja, unas toallas bien dobladas y una vela del Ikea. Queda muy bien, ¿pero funciona?

Posiblemente solo si eres un spa. Si eres un profesional independiente y sigues el cliché, te verás obligado a competir en precios —devaluando tu estatus— y atraerás justo al cliente que no te interesa: el que solo buscaba una experiencia agradable al mejor precio y probablemente no vuelva.

La publicidad es algo serio. Debe dirigirse con precisión a la persona dispuesta a pagarte por el problema que tú resuelves. Dirigir tu mensaje al público en general solo acaba en fracaso, porque no eres una marca como Coca-Cola.

Al igual que una casa necesita primero el terreno y los planos, la publicidad necesita una estrategia clara: a quién te diriges, con qué emoción conectas y qué elementos sostendrán el peso del anuncio.

Y eso es lo que hice con Mila. Lo primero, detectar qué no estaba funcionando en su mensaje. Desde ahí vi que seguir con los clichés de las camillas y los elementos zen no tenía ningún sentido para ella.

Su clienta ideal son mujeres saturadas por llegar a casa y tener que hacerlo todo. Ese es su punto de dolor, y nombrarlo era mucho mejor que hablarles de algo lejano como «darse un respiro». Además tenía que ser muy breve: lo justo para conectar y despertar la curiosidad de visitar su web, donde se hace la venta.

Crear esa estrategia hizo posible el anuncio, que te comparto aquí mismo.

En este caso el anuncio es muy breve, pero otros casos piden lo contrario: más tiempo y más argumentos que generen confianza. Todo depende del servicio, el profesional y el sector.

El peor error que puede cometer un profesional, sea cual sea su sector, es creer que por ser bueno en lo suyo se ganará la atención y la confianza de un desconocido. Es la maldición del conocimiento: estamos sesgados por nuestra propia experiencia, y para ver lo que ya damos por sentado hace falta el oído y los ojos de alguien que sabe ver más allá. En eso puedo ayudarte.

El cliché de cada gremio

Cambia el oficio y cambia la foto. El error de fondo es el mismo.

Cuatro lecturas rápidas del anuncio tipo de otros sectores. Despliega el que más se parezca a lo tuyo y verás que el patrón se repite.

La frase de siempre

Varía según en quién se enfoque, pero algo habitual es:

«¿Estás atrapado en esto o aquello? ¿Te pasa esto o aquello? No es tu culpa. No estás solo. Estoy aquí para escucharte y acompañarte…»

El cliché completo

Casi siempre el mismo guion: una pregunta sobre el problema, seguida de «no estás solo», «no es tu culpa», «te acompaño, te escucho». Mucha empatía declarada y poco más. El molde se repite de un perfil a otro, y arriba la palabra «Nombre + psicóloga» como si eso ya lo dijera todo.

La emoción que toca

Las ganas de sentirse entendido y de que alguien le diga que hay una solución y que no es culpable. Le ofrecen comprensión, que es justo lo que esa persona busca.

Lo que consigue en realidad

Que suenes igual que todos los demás, porque todos dicen lo mismo con distintas palabras. En un sector tan saturado, prometer comprensión no te hace destacar: te vuelve uno más. Y esa empatía, repetida por todos, ya no genera credibilidad ni conexión: suena a falsa empatía. La persona pasa de largo porque no ve diferencia entre tú y los demás.

Cómo enfocarlo bien

No anuncies que la entiendes: demuéstralo. En vez de preguntarle si sufre, describe cómo piensa y cómo se siente por dentro, con una precisión que la haga pensar «me habla a mí». Si consigues nombrar el porqué de lo que le pasa, notará que detrás hay un conocimiento real de cómo funciona la mente, no solo buena voluntad. Eso es lo que llama su atención y eleva su confianza.

Una observación personal

La psicología es el mayor respaldo que tienes, su valor se percibe cada vez menos. Como todos ponen «psicóloga», nadie demuestra lo que hay detrás dando por hecho que con eso es suficiente, pero no. Todos se han ido al plano emocional. Debe reflejarse la ciencia que hay detrás demostrando cómo hablas del problema —sin hablar en nombre de ella— es tu formación y experiencia lo que recuerda a la gente que ser psicólogo no es algo simplemente emocional, hay detrás un conocimiento profundo.

La frase de siempre

«Sin dietas imposibles ni pasar hambre, y sin series aburridas. Olvídate de machacarte.»

El cliché completo

El método como protagonista, no tú. Se rebaja el esfuerzo, se quita la culpa de los intentos fallidos y se demuestra con fotos caseras en ropa interior, de frente y de espalda, con mala luz en el baño o una habitación. Y, cómo no, el entrenador sin camiseta enseñando abdominales como aval.

La emoción que toca

La frustración del que lo ha intentado todo y el alivio de que, por fin, no le pidan tanto sacrificio. Le prometen el resultado quitándole de en medio justo lo que más le pesa: el esfuerzo.

Lo que consigue en realidad

Dos cosas, y las dos malas. Primero, atrae al cliente que busca lo fácil: el que se apunta con ilusión y lo deja al mes, cuando se le acaba la motivación y descubre que sí hay que esforzarse.

Y segundo, hay una trampa que se ve a la legua: se vende el camino fácil enseñando la foto de un cuerpo que solo se consigue con un esfuerzo brutal. El mensaje y la prueba se contradicen, y eso, en lugar de confianza, deja un poso de «aquí hay gato encerrado».

Cómo enfocarlo bien

Háblale al que sí quiere esforzarse pero no sabe cómo, que son muchos más de los que parece. Ese no necesita que le quiten el esfuerzo, necesita que alguien le ordene el caos y le dé un camino claro. Y pon en el centro cómo se va a sentir consigo mismo por lograrlo: el cuerpo es el resultado, no el objetivo. La gente no quiere solo abdominales para que otros lo vean, quiere mirarse al espejo, reconocerse y sentirse orgulloso del trabajo hecho.

Una observación personal

Aunque el mundo del entrenador personal dé la sensación de ser todo muy parecido, no lo es. Lo que hace que alguien se mantenga en el tiempo es la filosofía, la energía, los valores y los conocimientos del entrenador. Si esto no se sabe transmitir, atraes a los que buscan algo rápido y fácil. Pero si atraes al que conecta contigo y con tu forma de ver el entrenamiento, no solo tienes mejores clientes: disfrutas más de lo que haces. Siempre te llegará todo tipo de gente, pero si no comunicas con autenticidad y enseñas tus mejores cartas, los que de verdad buscan lo que tú tienes no te encontrarán, porque estás haciendo lo mismo que todos con otras imágenes y otras palabras.

La frase de siempre

«Yo también estuve donde tú estás ahora. Te acompaño, vamos a caminar juntos este camino. Porque tu vida seguirá igual si no decides cambiar.»

El cliché completo

El formato de presentación de siempre, el que popularizó Tony Robbins hace dos décadas: una pregunta-gancho al que escucha, el coach que se presenta, y el aviso de que «todo seguirá igual si no cambias». Mucho lenguaje de proceso y transformación, frases que suenan profundas pero que ha dicho ya todo el mundo. El molde es idéntico de un coach a otro; solo cambian la cara y las palabras.

La emoción que toca

El miedo a quedarse estancado y el deseo de que alguien le entienda y le saque de ahí. Le prometen acompañamiento y comprensión, que es justo lo que esa persona anda buscando.

Lo que consigue en realidad

Lo contrario de lo que busca. El coaching es algo íntimo, y la autoridad ahí no se gana sonando como un experto, se gana haciendo sentir a la otra persona que de verdad la entiendes. Cuando usas el mismo formato y las mismas frases que todos, pasa una cosa curiosa: en lugar de autoridad, transmites inseguridad. El que domina de verdad no necesita hablar como un gurú; el que copia el molde lo hace porque no confía en que su propia voz baste. Y el cliente lo huele. Te quedas pareciendo alguien que sabe mucho pero que está en otro mundo, no junto a él. Y decir «te acompaño, vamos juntos» no crea cercanía: es como dar los buenos días a un desconocido; es educado, pero desearle de verdad un buen día es otra cosa.

Cómo enfocarlo bien

Hoy el conocimiento de autoayuda es gratis y está en todas partes. Repetirlo no te diferencia, te hace parecer uno más. Lo único que escasea, y por tanto lo único que te da autoridad, es que la persona sienta que la entiendes de verdad. Eso no se consigue con frases de manual, sino nombrando su dolor con una precisión que solo tiene quien lo ha vivido o lo ha visto muchas veces. Habla desde lo que de verdad entiendes, no desde lo que se supone que debe decir un coach. La conexión real es tu único activo defendible.

Una observación personal

Una historia bien contada o un ejemplo real conectan mucho más que cualquier lección, pero ojo: el storytelling también se ha vuelto fórmula. Medio sector va de «yo también toqué fondo». Lo que conecta no es la técnica de contar la historia, es la verdad que hay detrás. Puedes conectar con un relato, con un ejemplo o simplemente nombrando las cosas como son. El vehículo da igual; lo que no puede faltar es que seas genuino. En el momento en que suenas a personaje, lo pierdes.

La frase de siempre

«Baja la inflamación y desintoxica tu cuerpo sin renunciar a lo que te gusta. Comer sano nunca fue tan fácil.»

El cliché completo

Las palabras de moda como: inflamación, microbiota, detox, siempre acompañadas de perder peso y salud. Y el mismo gancho: ni sacrificios, ni hambre, ni esfuerzo. Todo acompañado de la báscula, las gráficas de progreso y el «plan personalizado» que es igual para todos.

La emoción que toca

El alivio de no tener que volver a pelearse con la comida. Le prometen salud sin renuncia, justo lo que quiere oír quien ya lo ha pasado mal.

Lo que consigue en realidad

Lo mismo que en el gimnasio: atrae al que busca lo fácil y lo deja en cuanto toca cambiar algo de verdad. Y se ve la trampa, aunque sea bien intencionada, porque negar el sacrificio real te resta credibilidad: prometes lo que tú mismo sabes que no es así.

Cómo enfocarlo bien

El cliché vende quitar la inflamación, y por eso atrae al que busca unicornios. Comunica desde la verdad y filtrarás mejor: sí hay un sacrificio, siempre lo hay en cualquier cambio, pero no es pasar hambre ni renunciar para siempre, es enriquecer el paladar hacia otros sabores. Cambiar el pan blanco por el integral. Decir eso atrae al que está dispuesto, que es el cliente que se queda.

Una observación personal

El problema no es lo que sabes, es desde dónde lo cuentas. Casi todos se anuncian igual porque parece que es lo que más vende, pero ese ángulo atrae justo al cliente que abandona. Comunicar desde lo que tú sabes que funciona de verdad espanta al que busca atajos y atrae al que busca a alguien como tú.

El idioma de la IA

Las palabras que delatan falta de personalidad.

Hoy media publicidad se escribe con IA, y no pasa nada: yo mismo la uso y la recomiendo. El problema no es usarla, es delegar tu voz y publicar sin más.

La IA tiene sus muletillas, sus giros, una forma de sonar correcta y bonita pero que no es natural. Queda bien, parece profesional, pero te delata.

Te pongo algunos ejemplos que posiblemente hayas visto:

«A veces no es que… es que…»
«Es para ese momento en que…»
«No estás rota. No es tu culpa.»
«Yo también estuve ahí.»
«…por elegirte a ti.»
«…sentirte bien por dentro.»

No es que estén mal escritas. Es que no suenan naturales. Y un anuncio que no suena natural no genera confianza.

Que quede claro: no necesariamente leer estas frases significa que sí o sí estén hechas por IA, pero es un patrón que se puede reconocer fácilmente para quien sabe escuchar y leer.

Qué te llevas

El Espejo de tu anuncio.

Una lectura externa y precisa de lo que tu comunicación está mostrando. Son tres cosas, y te digo para qué sirve cada una.

01

La lectura, en audio

Un análisis con mi voz que define con claridad si hablas a la persona adecuada (y quién encajaría mejor), si conectas con la emoción correcta, y qué pilares de confianza existen, cuáles faltan y cuáles habría que añadir o quitar.
02

La transcripción

El mismo análisis en texto, como archivo de consulta para volver a él cuando lo necesites.
03

Un prompt a tu medida

Con todo el contexto del análisis y enfocado a tu caso. Tu IA tendrá lo que necesita para crear textos o guiones genuinos, sin fórmulas baratas de marketing. Tú los revisas y pules antes de darlos por buenos.

¿Y qué ganas con todo esto?

Comunicarás sin tus sesgos y de una forma que conecte con la persona adecuada. Tu anuncio deja de jugar en tu contra y empieza a hablarle a quien de verdad te interesa.

No tienes que volverte experto en marketing ni pelearte por ser objetivo contigo mismo, que además es imposible. La parte difícil —ver lo que tú no puedes ver— la hago yo, mirando tu web, tu perfil y tus respuestas a un formulario.

  • Lo tienes rápido, antes de 7 días.
  • Lo único que no hago es escribirte el anuncio, y es a propósito. Eso lo montas tú —o tu IA— pero ya con los planos en la mano.
Retrato de Lakmi González
Quién hace la lectura

Soy Lakmi González.

Me he criado entre negocios. Desde los dieciséis trabajé en el negocio familiar, uno que funcionaba de verdad, y ahí me curtí. Después monté los míos. Y empecé cuando vender era otra cosa —páginas amarillas, buzoneo, anuncios en el cine del barrio—; te lo cuento medio en broma, pero la base de la venta es la misma desde hace miles de años, saber comunicar confianza y autoridad aportando valor con honestidad.

En paralelo, durante más de dos décadas he trabajado desde la escucha aplicada al desarrollo y crecimiento personal, acompañando a personas a ver patrones que por sí mismas no podían ver. Y desde 2019 he invertido cerca de 20.000 € en formación y mucha práctica en marketing, comunicación, posicionamiento y percepción que aplico a mis otros negocios, pero hubo un gran cambio.

Desde hace años mi profesión fue evolucionando casi sin darme cuenta, por dos motivos. Uno, que me enamoré de este mundo. Y dos, que sin haberme planteado dedicarme a ello, empezaron a aparecer casos de éxito que me hicieron ver que tenía algo entre manos: una forma de ayudar a otros a comunicar de forma genuina quiénes son en verdad.

Antes de que pagues

Prefiero que no me pagues si esto no es para ti.

Así que te lo digo claro. Si buscas que te diga que tu anuncio está estupendo y quedarte tranquilo, ahórrate el dinero: yo te voy a decir lo que no está funcionando, no lo que quieres oír. Y si quieres que alguien te garantice ventas, tampoco soy yo, porque eso no te lo va a dar nadie honesto.

Sí puedo ayudarte si…

Ya tienes un anuncio que no acaba de funcionar, o uno a punto de salir y no quieres construir sobre la base equivocada. Tienes algo real que ofrecer, pero quien lo ve no se para a mirarlo, y quien lo hace no termina de fiarse. Ahí entro yo.

La línea que no cruzo

Solo leo anuncios honestos, de profesiones que ayudan a la gente a vivir mejor. Si lo que vendes daña la salud, engancha o promete cosas que no son verdad, no cuentes conmigo. Esto no lo negocio.
El Espejo de tu anuncio
  • 01La lectura de tu anuncio, en audio.
  • 02La transcripción.
  • 03Un prompt hecho a tu medida.
Lo tienes rápido, antes de 7 días.
140 € pago único

Si tienes un código para un presupuesto personalizado, lo aplicas en el pago.

Pedir mi lectura

El riesgo lo asumo yo.

Es muy posible que no me conozcas, y a nadie le gusta perder el dinero que tanto cuesta ganar. Por eso te lo dejo claro: si después de la lectura sientes que no era lo que esperabas, te devuelvo el 100% de tu dinero. Sin preguntas y sin malas caras. Prefiero quedarme con la conciencia tranquila que con unos euros de una lectura que te ha dejado insatisfecho.
Stripe

El pago lo gestiona Stripe, la plataforma número uno en pagos con tarjeta: un entorno seguro y con su propio centro de disputas. Si surge un problema, son ellos quienes tienen el control sobre la disputa y sobre el dinero que finalmente me llega. A mí, perder tu confianza no me sale a cuenta —me juego la reputación y que Stripe me cierre la cuenta—, de modo que no me interesa ni un solo cliente descontento. Si no te fías de mi palabra, fíate de la de Stripe.

Una confesión

Si me buscas en internet, encontrarás poca cosa. Casi nada.

Seguramente pienses que soy un friki espiritual que ahora quiere dedicarse a las ventas. Y tienes razón, puede parecerlo. Pero haber sostenido durante años una escuela con más de 2.000 alumnos, y haberme dejado cerca de 20.000 € en formación de ventas y marketing desde 2018, no está mal para un friki de barba y turbante.

Si quieres comprobarlo, búscame como Lakhmi Chand Singh —sí, ya sé cómo suena—, que es el nombre con el que he enseñado todo este tiempo. Ahí encontrarás el libro, la escuela que fundé, Healing Hands, y sus reseñas en Trustpilot, como Healing Hands Academy, con un 4,8.

Y que no te despisten ni el nombre ni el turbante: soy español de toda la vida. Mi madre, Encarna, es de Madrid; mi padre, Pepe, de Cáceres; me crié en Leganés y hoy vivo en El Boalo, en plena sierra de Madrid. Quedas invitado a darte un paseo por aquí cuando quieras, sin compromiso.

Llevo más de veinte años haciendo lo mismo: escuchar a alguien hasta ver eso que ni esa persona consigue ver de sí misma. No soy un gurú de la publicidad y no voy a fingir que lo soy. Soy alguien que sabe leer a las personas. Y esto no es más que eso, aplicado a tu anuncio.

Dudas y preguntas

Quizás te preguntes esto.

Un copywriter te traduce a un buen texto y una agencia te monta la estrategia entera. Pero los dos parten de lo que tú les cuentas, y lo que tú les cuentas nace del mismo sitio que ya te tiene atascado. Yo no escribo tu anuncio: lo leo y te digo qué necesita. No sustituyo a un copywriter ni a una agencia, les doy los planos para que, esta vez sí, lo que hagan te represente.

Puedes, y ayuda. Pero la IA trabaja con lo que tú le das, y lo que tú le das ya viene sesgado por lo mismo que no consigues ver. Así que te devuelve una versión más pulida del mismo error. El prompt que te preparo no es una plantilla genérica: lleva mi lectura de tu caso concreto. La herramienta es la misma; lo que cambia es lo que le das de comer.

No, y no sería honesto prometértelo. Que vendas depende de tu oferta, de tu producto y de la puja, y eso no lo controlo yo. Lo que sí hago es que tu anuncio deje de jugar en tu contra y le hable a quien de verdad te interesa. Esa base la trabajo yo; lo demás no está en mi mano prometerlo.

Sí. No necesito ser de tu gremio para leer tu anuncio. Lo que leo es tu comunicación: a quién le hablas, con qué emoción, qué le falta. Y eso funciona en cualquier sector, seas abogado, terapeuta o electricista. La pregunta de fondo es siempre la misma: ¿un desconocido se para y se fía?

No. Solo trabajo con anuncios honestos y con profesiones que ayudan a la gente y le mejoran la vida de verdad. No leo la publicidad de nada que dañe la salud, que cree adicción o que viva de prometer lo que no se cumple. Lo tóxico, lo engañoso y lo que perjudica a las personas se queda fuera. En esto no hago excepciones, es cuestión de conciencia.

Por supuesto, es un paso imprescindible. En esta secta captamos a pardillos empresarios para vaciarles los bolsillos con un único y demoledor pago de 140 €. Cuando te recuperes del palo, seguimos con tu lectura.

En España ir así es raro, y más siendo español y con padres católicos. Así que te lo aclaro sin problema: sigo un camino espiritual, pero no uno dogmático que me obligue a vestir de ninguna manera. Lo llevo porque me gusta y porque forma parte de mí desde hace más de veinte años. Sin más misterio.

Completamente. Cuando quieras y yo pueda. Suelo sacar un rato a diario para caminar por aquí, así que es más fácil de lo que parece. Este sitio es precioso y se disfruta mejor acompañado.

¿Captas la atención y la confianza de un desconocido?

Eso es lo que analizo en tu anuncio. La parte más difícil —ver lo que por ti mismo no puedes ver— la hago yo.

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Título largo del llamado a la acción